martes, 31 de marzo de 2009

Sanemos al siglo XXI


Esta es la historia que muestra como la mente terminó siendo la más temible arma del hombre post moderno. Así damos cuenta de este cambio de era, con la caída de las dos torres, las torres de lo dual, o de la pareja de opuestos, que tanto han dividido al hombre. Lo bueno y lo malo; lo lindo y lo feo; el cielo y el infierno; el amor y el odio, sucumben y liberan al hombre de su fractura y separación con ese misterio que no puede ser nombrado y que no puede ser comprendido por la mente; la razón es el elemento que no permite integrarnos como totalidad, dejando la abrumadora individualidad de este hombre del siglo XXI.

El arte del siglo XX y la visión separatista del artista del siglo XXI buscan una manifestación de lo inmanifiesto que sustenta enigmáticamente a la materia , de ese misterio que tanto ha ocupado al hombre.
Si consideramos que la representación artística del hombre no puede pretender manifestar lo inmanifiesto, así como el árbol no puede hablar de su misterio, es la materia en sí misma, en sus límites espaciales, que al mostrarse evidente y desnuda, puede evocar en el inconsciente este misterio que no puede ser nombrado,

En definitiva es imprescindible sanar el corazón del individuo post moderno, abrumado por el enfrentamiento de su individualidad dislocada y separada, confrontada con el pálpito inconsciente de un organismo totalitario y unificado. Y es este conflicto el que debe ser sanado por el arte, y por ende por el artista del siglo XXI.

El individuo es un ser que no nace comprometido a una sociedad, más que por el vínculo circunstancial con sus padres. En pos de la libertad de cada uno de los seres humanos, es que el individuo tiene pleno derecho a desestimar su participación social. La referencia de este punto de vista no tiene que ver con el hecho de alejarse del resto de la humanidad, sino solamente con un modelo social materialista que ya está fracturado y cada vez está más cerca de su caída final.

jueves, 12 de marzo de 2009

Despidiendo el Verano

Acá estamos, en una tarde de esas que despiden el verano.
Vengo como despertando de un largo sueño que contradictoriamente parece no haber tenido más tiempo que el de un frágil sueño nocturno.
Es como caminar en la oscuridad sin darse cuenta que todo está oscuro; mientras tu corazón late en un desesperado anhelo que no sabes ni de dónde viene ni para dónde va. Entonces buscamos ese anhelo desesperado por todas partes; fallando y fallando sin cesar.

Tantos miedos frente a la vida que se interpretan como un niño herido. Herido supongo porque le ha faltado sentirse importante frente al primer hombre en el que confió para que le mostrara el mundo.

Te conformas con poco o vives duramente hasta que se te acaben las ganas de vivir. Luego si caes en cuenta que no eres feliz supones que es una regla general y crees que si tu no lo fuiste, nadie más será capaz de hacerlo. Es sencillo, te cansas, te rindes y decides ver como se van pasando los días en esta agonía. Algunos días vienen a verte pajaritos, animales o insectos; y tu aún sin darte cuenta que lo único verdadero está en lo simple. Pero es cierto, todo tiene su tiempo y “más temprano que tarde” todos los caminos llegan a Roma.

Estas consciente que las cosas no andan bien y que te gustaría mejorarlo, entonces razonas y hurgeteas en un pensamiento tras otro… pero te cansas porque ese camino tampoco puede llevar a ninguna parte.

Nos olvidamos de lo simple y es por eso que sufrimos tanto. Nada tiene importancia; ni el dinero, ni el futuro, ni siquiera la propia vida, si uno no logra ser feliz. Y para ser feliz no se busca nada afuera de uno mismo. Para ser feliz uno debe entender que aún sin casa, sin perro y sin auto, se puede ser feliz en cualquier parte del mundo. Igual que cuando se era niño y daba lo mismo si la ropa se lavaba en una “moderna” lavadora de los ochenta o en una artesa de madera por las manos agrietadas de una mujer.

Así despiertas un día,
y te parece cómo si estuvieras desnudo sólo frente a ti mismo.
Descubres que has caminado toda la vida con el corazón herido; en el intento de protegerte y evitar el dolor, has vivido una vida parecida a una mascara que no te corresponde. Entonces no reconoces tu propio camino, lo perdiste en alguna parte de tu vida y ahora debes retroceder a buscarlo.

Pero entiendes que este primer hombre que te mostró el mundo también estaba herido y lo más probable es que la herida haya sido la misma. Entonces caminas la vida luchando, siempre defendiéndote contra algo; los seres de la naturaleza no luchan para vivir, las especies no son conscientes de que sobreviven, simplemente viven. Sobre-vivir es sólo un verbo que ha calificado el hombre.

De alguna extraña forma, quizás en una de esas tardes que despiden el verano, descubres que nunca ha existido una herida y menos alguna lucha que sostener. Entonces entiendes que la vida se acabará pronto y que nunca es tarde para vivir la vida despiertamente: Avanzar en el letargo de la vida o simplemente olvidar el tiempo y actuar en el mundo.

Entonces me incorporo en el mundo, entiendo que en mí mismo está todo lo que necesito para hacerle caso a mi corazón, que no dependo de nadie y que sobre mí se despliega una fuerza que me guía día a día mientras confío que mañana habrá otro nuevo amanecer.

Soy hijo del mundo y he venido a cumplir una misión dictada por mi corazón. En mí están las herramientas y no hay nada que necesite buscar por fuera.

jueves, 8 de enero de 2009

Deus ex Machina


Quisiera poder escribir aquí palabras que lograrán vaciarme entero.
Entiendo que esta dualidad me está matando,
También entiendo que es posible salir de acá.  

Busco las luces de los faros en las costas,
En las costas de mi mismo,
En ese ser inmutable que jamás muere.
Las empañadas luces de los faros se hacen apenas perceptibles.
El vértigo de mi cuerpo me mantiene paróxico,
Y ahora que pareciera no tener más fuerzas, me entrego,
No por cobarde, al contrario;
Porque se me cansaron los miedos,
Y las palabras dejaron de tener significados.  

Mientras el materialismo se pudre y se hace polvo,
Igual que nuestro cuerpo,
Veo a una humanidad que despierta,
Lentamente y junto a mi.
Entonces se abren los horizontes
Y puedo pensar que la vida es bella;
Cómo dijo mi madre,
conectada a un respirador y la cara radiante;
"Sí, la vida es bella". 

Quiero ser todo al mismo tiempo
Y olvidarme de este personaje en busca de importancia. 
Quiero amarte no porque te necesite, 
Quiero amarte porque amar es lindo, 
Porque amar nos bendice como hombres 
Y nos llena de gracia.  

Me siento un viajero intergaláctico
Atrapado en esta dimensión, 
Como una especie de hombre eterno
Atrapado en la telaraña del tiempo;
Inducido en la narcolepsia del arácnido veneno.

Esperando el “Deus ex Machina”
Te miro y me aquieto,
Busco mi centro, me olvido de todo,
Y entonces me lleno de vida
Y comprendo lo que significa ser un hombre.  

Aprovechemos esta coincidencia en el espacio/tiempo.
porque volar contigo se convierte en posible,
porque llegar a lo impensable se vuelve pensable.

Hagamos una tregua y dejemos los miedos afuera,
A mi también me molestan,
Pero de seguir con ellos se detiene la vida.
Hagamos esta tregua y comencemos a vivir,
Mostremos la magia al mundo,
Mostremos que en la locura también está la sabiduría.



viernes, 2 de enero de 2009

Eso soy

Soy una de esas personas extrañas, de esos que miras y no sabes de dónde son. Soy un hombre confundido que ahora deja la inercia del pensamiento. Desprendido de mi mismo, porque atravesé las fronteras débiles de mi persona y no encontré nada. Entonces busqué importarme, luego me importé, me odié, en un minuto desaparecí hasta del espacio. Estuve lejos, tan lejos como donde el dolor de las entrañas paróxicas derrite tu piel, luego tus viseras y entonces se te desgarra el alma. Te desintegras, tu vida no es más que una centrifugadora que no sabe cómo parar. Los miedos parecieran ser las llamas del mismo infierno, la culpa el verdugo del sacrificio.

Pero entonces llegas al final del hoyo, el límite donde termina lo oscuro. Entonces te das cuenta que todo se desintegra, se deshace, pierde importancia. Y pese a todo sigues existiendo, limpio, inmaculado, brotando de la fuente misma.

Caes en cuenta que eres menos importante que una simple historia de ficción, de esas que tarde o temprano te toparás y te hará sonreír.

No es por fuera que nos encontramos como seres humanos, es por dentro que llegamos a entender que ser parte de este espacio/tiempo, es como ser amorosos dioses descubriendo el paraíso.

Estamos dañados porque cuando niños se nos condicionó el amor, porque aprendimos a buscarlo afuera y no entendimos que el amor somos nosotros mismos.

Amor atrapado en la oscuridad de nosotros mismos, tratando de germinar como lo hace la semilla en las oscuridades de la tierra.

Ahora entonces, tranquilo y quieto, me siento bajo la sombra de las parras y divago en las últimas y agrietadas fronteras de la mente.

NO VOY NI VENGO. SIEMPRE HE ESTADO Y SIEMPRE ESTARÉ. LA IMPERMANENCIA DE LA VIDA ME DELATAN COMO LA EXISTENCIA PRIMARIA, LA QUE JAMÁS MUERE, LA QUE LE DA EL ALITO DE VIDA AL HOMBRE. 

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Control+Alt+Suprimir

Incoherencias o errores en la matrix.
Salida del tiempo,
perdida total de la memoria.

Ingravidez absoluta,
cuestionamiento de la propia experiencia humana.
Lógica extraviada y quizás para siempre.
Paroxismo paradógico y paralelepípedo.

¿Salida de la Matrix?
Locura desenfrenada,
bestialismo ageno,
desapego absoluto,
vuelta a cero.

martes, 18 de noviembre de 2008

Abracadabra

Despierto con claridad calma, no con ese sentimiento de ansiedad cuando las cosas están bien y uno teme que se derrumben.

Las hojas del Palto se hacen cariño, el San Pedro crece diariamente en dirección al cielo, las violetas desparramadas por el patio parecieran alcanzar un orden en el desorden y las parras nutren los frutos que serán devorados en febrero. Desfilan las orugas, las mariposas, los chanchos de tierra. Serafín aquieta su cuerpo felino tratando de no encontrarse con la fatiga de un día caluroso. Yo también estoy quieto, descubriendo esta magia en el presente y abandonando los pesados fardos de la mente. La quietud vence al calor, el movimiento al frío.

La primavera prepara los frutos y me incita a pensar que me prepara a mi también.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Se Rompe la Torre

Llevo bastante tiempo tratando de conocer los brillos encandilantes de esta ciudad. Me he vaciado entero tratando de encontrarle el sentido al sin sentido. He llegado a oscuridades tan profundas tratando de encontrar veracidad a lo que me enseñaron cuando llegué a este mundo; todos iban caminando hacia alguna parte, parecía lógico avanzar en esa dirección. En el camino alimañas y carne putrefacta; eso sí, guerreros hermanos, desentrañando lo mismo, con la misma inconsistencia de búsqueda, con un corazón fuerte, sincero y una convicción desmedida.

Te busqué por mucho tiempo hasta que me aburrí de hacerlo porque intuí necesario encontrarme a mi primero. No me culpo ni de egoísta ni de cobarde, simplemente que tan lejos de mi mismo sólo encontraba amores ciegos, egoístas y temerosos. Pero mi corazón no era de esas tierras, y de cualquier forma, era mejor alejarse.

Tuve que autoconvencerme que no existías, era demasiado duro llevarte conmigo si no te tenía. Me enredé en el maremoto de los temores, en los abismos de la duda y en el desgarro de la importancia de uno mismo.

Muchas leguas llevo recorridas, pero el tiempo yace en las fronteras débiles de mi mente. Entonces esa voz casi apagada dentro de mi corazón me hace señas, me susurra que no olvide que aún existes y que ya pronto estaremos juntos.

Yo continúo encerrado en esto parecido a una torre, un falo que pronto será destruido. Antes, hubiera esperado que llegaran a rescatarme, ahora sé que es mejor hacerlo por mi mismo. Soy un guerrero que será emperador, emperador que ha de encontrarte, porque ya no quiero más los brillos encandilantes de esta ciudad. Quiero contemplar la magia de los días juntos, y construir los sueños que vayamos imaginando, sin límites, sin restricciones.